Cada semana, 12 vuelos procedentes de Madrid dejan en Senegal una atónita carga humana: centenares de inmigrantes africanos que habían llegado a España en cayuco. Cuando embarcaron creían que los llevaban a otra ciudad española, pero su aventura termina donde empezaron. Se han jugado la vida para nada, y eso enciende su ira.
‘No queremos indonesios aquí. No queremos pertenecer a la República Indonesia. En mayo asesinaron a machetazos a mi mejor amigo, en abril a otro, y en marzo...'.Arsenio Gonçalves muestra una enorme cicatriz en su brazo izquierdo a la altura de los bíceps. ‘A mí también quisieron matarme pero yo sé cuidarme'. Arsenio viste abrigo azul con símbolos de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Timor Oriental (FALINTIL)....
Cuando los policías españoles María Dolores Pérez y Francisco Navares aceptaron ir destinados como fuerzas de la ONU a Timor Oriental, no imaginaban que iban a vivir un infierno de violencia. Paco y María han sido atacados por las milicias pro indonesia, han vagado diez días por la isla con lo puesto, comen una vez al día, rodeados de suciedad y, además, él enfermó de malaria. Todo en medio de barrios ardiendo y gentes macheteadas sin compasión en la isla más violenta del mundo.
Los cachemires ven con frecuencia que sus tierras pueden convertirse en las próximas Hiroshima o Nagashaki, pero mantienen la esperanza en un final feliz. Alí Boktoo, un empresario de Srinagar, ‘antes que nada musulmán, luego cachemir y después, y de lejos, indio', cree que ya ha llegado el momento de que ambas potencias, India y Pakistán, les permitan elegir su destino, y éste pasa por un referéndum que permanece en suspenso desde que la excolonia británica se escindió en estos dos países...